Publicado por Dimas II
Versión satírica del futuro que merecimos.
Y sucedió que, tras años de decepciones, ridículos diplomáticos y votaciones que olían a compadreo geopolítico,
el Gobierno decidió encomendar la reparación del Festival de Eurovisión al único líder capaz de maniobrar entre la incompetencia, la épica hueca y la bandera enrollada como pancarta:
el Capitán Araña.
¿Quién es el Capitán Araña?
Un viejo conocido de la historia nacional.
Aquel que convencía a todos para embarcarse,
pero nunca se subía él.
“¡Vamos, vamos, que esto es una oportunidad histórica!”
gritaba con la voz de un community manager de Moncloa,
mientras él se quedaba en tierra, revisando el trending topic.
Su plan maestro para Eurovisión incluía:
- Un comité asesor de 73 miembros (todos cantautores sin canciones)
- Una canción inclusiva, feminista, racializada, vegana, euskaldún y sin rima, para que nadie se sintiera representado, pero todos se sintieran seguros
- Un vestuario diseñado por un becario en huelga de género
- Una coreografía compuesta de movimientos éticamente ambiguos, para evitar apropiaciones culturales
- Y, como gesto de reconciliación, la colaboración especial de Letonia y Palestina, unidos en un dúo en sol menor sobre la extinción del petirrojo
Pero lo mejor fue la letra
Compuesta por inteligencia artificial, corregida por una ministra en excedencia y aprobada por un comité de expertas no binarias.
Decía así:
Vibración, equidad, que el algoritmo no me niegue
Eurovisión, manada líquida, TikTok sin fronteras
Europa, dame tu like o cancelamos la gala
Y en el puente instrumental…
un silencio de cuatro compases para conmemorar el calentamiento global.
El resultado
- España quedó en posición 17 y tres cuartos
- El jurado profesional votó en contra por exceso de sensibilidad
- El público europeo se emocionó, pero votó a Suecia
- Y el Capitán Araña, satisfecho, dijo en rueda de prensa:
“Hemos revolucionado el concepto. Europa no está preparada para nuestro arte interseccional.”
Epílogo
Al año siguiente, RTVE fue privatizada por accidente.
El Festival se celebró en Albacete.
Y ganó un perro andorrano que tocaba el theremín.
Dimas II
Crónica de un país que se toma en serio hasta lo absurdo, y se ríe de lo que importa.