Vivimos tiempos en los que mucha gente se escandaliza al ver cómo se ayuda a los más vulnerables. Personas sin recursos, sin papeles, sin comida, sin techo. Se levanta la voz: “¡Eso no es justo! ¡Que primero ayuden a los de aquí!”
Pero… ¿es justo el reparto actual del dinero en el mundo?
¿Es justo que los recursos se acumulen en manos de unos pocos mientras millones malviven?
¿Es justo que no se invierta masivamente en empresas éticas, sostenibles, restauradoras, que permitan a esas personas salir adelante por sí mismas?
La verdadera injusticia no está en ayudar, sino en mirar hacia otro lado mientras la desigualdad se convierte en sistema.
No es caridad lo que hace falta. Es inversión. Es visión.
Es cambiar la lógica económica del mundo para que nadie tenga que emigrar para poder vivir.
¿Justicia?
La justicia empieza cuando dejamos de proteger nuestros privilegios y empezamos a sembrar estructuras de vida allá donde hoy solo hay desesperación.
Dimas II