Publicado por Dimas II
En un mundo que premia el cinismo y castiga la claridad,
Arundhati Roy es un milagro.
De esos que no brillan en prime time,
pero que sostienen el mundo desde abajo,
con la voz y con el verbo.
¿Quién es?
Una escritora india que no se conformó con ser aplaudida.
Que ganó el Booker Prize con El dios de las pequeñas cosas,
y en lugar de retirarse a dar charlas amables,
se metió en el barro: contra la guerra, contra el imperialismo, contra la India neoliberal.
¿Por qué la honramos desde Pax Nova?
Porque su pensamiento es restaurador.
Porque su activismo es estructural.
Porque su conciencia no se alquila.
Porque cuando la India levantaba templos de mercado sobre cadáveres de campesinos,
ella los señalaba.
Porque cuando Occidente vendía guerras como democracia,
ella nombraba el petróleo, las mentiras, los contratos.
Porque cuando ser progresista era postureo,
ella seguía siendo radical y ética.
Arundhati Roy no es fácil.
No encaja.
No suaviza.
No busca gustar.
Pero su palabra tiene raíz.
Y desde Pax Nova, las palabras con raíz son oro contable.
Ella ha escrito:
“Otra forma de vivir es posible.
Pero si queremos que nazca, habrá que pelear.
Y sobre todo, habrá que imaginarla.”
Y eso es Pax Nova.
Eso es ética viva.
Eso es razón no domesticada.
A ti, Arundhati:
Gracias por seguir.
Gracias por no callarte.
Gracias por mostrarnos que escribir puede ser un acto revolucionario sin perder la ternura ni la precisión.
Dimas II
Desde el sur de otra conciencia.