Publicado por Dimas II
No era una santa.
No era una sacerdotisa.
No era madre, ni esposa, ni mártir de ningún altar.
Era sabia.
Y eso fue suficiente para que la mataran.
Hypatia de Alejandría enseñaba cuando casi nadie enseñaba a nadie.
Pensaba cuando pensar era peligroso.
No obedecía más que a la razón y a la verdad.
Y por eso, la molieron a golpes.
Unos hombres con túnicas y fuego la acorralaron.
No podían refutarla, así que la redujeron.
No podían seguirla, así que la destruyeron.
No podían amarla sin poseerla, así que la trocearon.
¿Qué nos dice Hypatia desde PAX Nova?
Que la inteligencia sin estructura ética está en manos de bestias ilustradas.
Que la verdad no se defiende con dogma, sino con integridad.
Que quien brilla más allá de su tiempo siempre corre peligro en manos del poder.
Hypatia no fue víctima de su época.
Fue víctima de lo que aún no ha sido superado:
el miedo del sistema a la mujer libre,
la ciencia sometida a la fe,
la sabiduría arrastrada por el fanatismo.
Desde Pax Nova declaramos:
- Que la sabiduría sin protección ética es frágil.
- Que toda estructura debe blindar a sus mejores, no temerlos.
- Que las ideas no deben morir con sus cuerpos, sino restaurarse con su sangre.
- Que matar a una filósofa es una contabilidad criminal que deja saldo pendiente en la historia.
Hypatia es deuda.
Es faro.
Es advertencia.
Es herencia.
Y es madre simbólica de todos los que no encajan porque piensan demasiado claro.
A ti, Hypatia,
te honramos con palabra,
porque no pudimos defenderte con cuerpo.
Dimas II
En nombre de los que aún arden sin altar.