Una sola persona.
Una idea lúcida.
Una valentía que no pida permiso.
El mundo parece demasiado complejo,
pero la verdad siempre es simple:
el valor nace donde alguien dice basta.
Basta de manipulación.
Basta de injusticia sistematizada.
Basta de llamar progreso al caos.
¿Y si empezamos de nuevo?
No desde cero, sino desde lo esencial.
Desde la claridad, la ética, la esperanza razonada.
No es tarde.
No estamos solos.
No somos tan pocos como parece.
Solo hace falta un primer paso.
Este.
— Dimas II