Publicado por Dimas II
Hay principios tan simples que ofenden cuando se violan.
Uno de ellos:
No se puede poner al zorro a cuidar a las gallinas.
No se puede entregar la llave de la casa a quien ha jurado derribarla.
No se puede invitar al traidor a la mesa y pedirle que sirva el vino.
Nadie desleal a la Constitución —sea esta perfecta o mejorable—
puede estar sentado en el Parlamento nacional
decidiendo sobre la integridad del país o la política exterior de todos.
Eso no es pluralismo.
Eso es un suicidio institucional con coartada democrática.
No es odio.
No es intolerancia.
No es nacionalismo rancio.
Es sentido común.
Es respeto por el marco.
Es conciencia de lo que significa un Estado.
Quien milita abiertamente en la ruptura,
tiene perfecto derecho a pensar como piensa.
A expresarlo.
A defender su causa.
Pero desde su Parlamento autonómico.
Y si tiene mayoría allí,
y si su pueblo vota de forma clara, constante, serena,
y si presenta una propuesta de independencia seria, justa y negociada…
entonces que venga al Parlamento nacional con el mandato limpio,
con la legitimidad ética de su tierra.
Y que se hable. Y que se decida.
Pero lo que no se puede hacer es esto:
- Romper la Constitución con la mano izquierda
- Cobrar el sueldo del Estado con la derecha
- Boicotear el marco legal mientras se negocia en su nombre
- Condicionar la gobernabilidad general desde una posición de chantaje ideológico
Eso no es política.
Eso es parasitismo institucional.
Si quieren independencia, que la pidan como adultos.
Con claridad, con valentía, con respeto.
Y si no pueden obtenerla por el camino democrático,
que no conviertan el Parlamento nacional en su escenario de sabotaje.
Porque la Nación no puede ser rehén de su impaciencia ni su victimismo.
Yo, Dimas II, lo digo sin complejos:
los proyectos de ruptura no deben legislar sobre lo que quieren romper.
La lealtad no es sumisión.
La lealtad es el mínimo para hablar en nombre de todos.
Así que si quieren marcharse:
construyan su mayoría.
Consigan su referéndum legal.
Hagan su camino.
Y si lo hacen bien,
tal vez hasta algunos de nosotros los bendigamos al partir.
Pero mientras tanto:
las gallinas, por favor, que las cuide alguien decente.
Dimas II
Ni centralista ni patriota. Solo cuerdo.