Post 17 – Gracias, Francisco

Publicado por Dimas II
Homenaje desde el Reino de la Ética Viva


No soy de dogmas,
ni de sotanas,
ni de obediencias ciegas.
Pero sé reconocer a un hombre justo cuando lo veo.

Y el Papa Francisco lo fue.
Un hombre justo.
No perfecto, no sin contradicciones.
Pero sí valiente, compasivo y necesario.


I. Gracias por abrir el corazón del catolicismo a las vidas rotas

Durante siglos, el matrimonio fue un contrato sin salida,
una prisión sacramental sin compasión para los que amaban mal o sufrían dentro.

Y entonces llegaste tú, Francisco,
y dijiste:
“Dios no expulsa al herido.
El amor puede fallar, pero la misericordia no falla jamás.”


Permitiste que los divorciados reencontraran el altar.
Que el sacramento dejara de ser frontera.
Que el perdón no fuera un privilegio sino un derecho del alma rota.

Y eso —desde Pax Nova—
es restauración.
Es justicia ética.
Es contabilidad espiritual con saldo limpio.


II. Gracias por tu grito por los migrantes en la víspera de tu muerte

Un día antes de caer enfermo,
alzaste la voz contra los muros, las vallas, las hipocresías de Europa rica.
Miraste a los poderosos,
miraste al mundo que se cree cristiano,
y dijiste:

“Los que se mueven por necesidad no son criminales,
son nuestros hermanos.”


Y con ese fuego miraste a Vance —a los Vance del mundo—
y les pusiste en la cara el espejo del Evangelio que invocan pero no cumplen.
Tuviste el coraje de hablar cuando ya no te quedaban fuerzas.

Eso es dignidad.
Eso es cumplimiento de misión.
Eso —según Pax Nova— es fluir hasta el último día con sentido ético.


III. Francisco: no hiciste todo, pero hiciste lo esencial

Nos recordaste que la religión sin compasión es ideología.
Que la ley sin misericordia es violencia.
Que el cristianismo sin justicia es superstición.

Y aunque muchos no te escucharon,
aunque dentro de la Iglesia te torpedearon,
aunque algunos fieles preferían al verdugo antes que al pastor…

nosotros sí te escuchamos.
Y desde aquí, te damos gracias.


Por los migrantes.
Por los divorciados.
Por los pobres.
Por los jóvenes que dudan.
Por los que creemos sin trincheras.


Gracias, Francisco.
No fuiste perfecto,
pero fuiste verdadero.
Y eso, en este mundo, es milagro.


Dimas II
No católico. Pero profundamente agradecido.

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